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Home » Blog » ¡Y la Muerte Fumó!

Me senté en una banca mientras me fumaba un cigarro, sin darme cuenta. La muerte se había sentado a mi lado.

-Tardaste, le reclame a la desgraciada.

Ella me arrebató el cigarro y fumó un poco.

– Aun no vengo por ti, pero como siempre eres tan ansioso y piensas seguido en mí, quise pasar a saludar.

Le arrebate el cigarro y lo apague

– Ni la muerte me quiere – sonreí irónicamente

Ella suspiró y agachó la cabeza con resignación

– ¿Puedes al menos dejarme descansar un poco? – ¿Sabes? no eres el único que piensa en mí, de por si es fastidioso tener que andar yendo y viniendo, como para que quieras acapararme en tus pensamientos.

– ¿No puedes mejor pensar en Dios o el diablo?

– Dios, es muy bueno para escuchar deseos egoístas y el diablo nunca da nada sin pedir algo a cambio – me quejé

– ¿Y yo debo de cargar con tu miseria? Contestó – escondiéndome la sonrisa.

Saqué otro cigarro y lo encendí.

Ella me lo arrebató y lo aventó lejos.

Y también eres tramposo, me dijo. – Tus vicios no te harán apresurar las cosas.

¡Maldición, era astuta la muerte!

– Está bien, dejare de pensar en ti, pero no dejes de pasar a saludar de vez en cuando, me gusta sentirte cerca para recordar que aun quiero vivir un poco más.

– Que extraño eres, sonrió mientras se desvanecía en las sombras de mis pensamientos.

Autor. Anónimo.

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